El marc de la UE
Finalment, Europa representa una oportunitat per al desenvolupament dels potencials dels territori i els individus, però per això cal acabar de definir la pròpia articulació federal europea de manera a definir estratègies comuns de desenvolupament i funcionament institucional, així com el paper que les regions tenen a la Unió Europea a través de la definició de la seva funció a l'estat espanyol.
Com ja varem dir a un capítol anterior, el paper dels subestats a Europa està per acabar de configurar per la complexitat de la configuració interna de cada estat.
Això no obstant, Catalunya ha impulsat ja l'euroregió i l'associació de diferents regions europees per a les actuacions estratègiques compartides.
Pero en una sociedad tan globalizada, en una Europa con la que, a pesar de su actual crisis, compartimos ciudadanía, ¿hemos de hablar de estructuras de poder jerárquicas con un poder centralizado, o más bien de estructuras policéntricas, en red o incluso tridimensionales, flexibles, cuyo objetivo ha de ser cómo nos estructuramos para dar mejor respuesta a las necesidades de competitividad, de formación, de investigación, de proyección… y así hacer frente a los retos que afectan directamente la calidad de vida de los ciudadanos, retos y problemas muchas veces compartidos más allá de nuestras identidades nacionales o de las fronteras de nuestros estados-nación…?
Hemos de ir abandonado pues los estamentos estancos, y empezar a pensar en soberanías compartidas, en ciudadanías compartidas (tal como muy acertadamente enunciaba la Constitución Europea), en proyectos federales que buscan estrategias compartidas de los pueblos y culturas, de territorios y ciudadanos. Quiere ello decir que en Cataluña o en España hemos de renunciar a fomentar nuestra lengua, nuestra cultura… que hemos de perder nuestras señas de identidad, nuestra bandera, nuestras banderas? Sin duda no, pero desde una concepción identidaria que integra y no impone o excluye, de múltiples capas.
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